Acelerar el corazón

La frecuencia cardíaca acelerada, oficialmente llamada taquicardia, es un aumento en la frecuencia cardíaca por encima del límite normal. La frecuencia cardíaca habitual es de 65 a 85 latidos por minuto mientras la persona está parada, y si la frecuencia cardíaca aumenta a más de 100 latidos es taquicardia.

La taquicardia o un trastorno del ritmo cardíaco pueden ser de corta duración pero también duraderos. Si, por ejemplo, se realiza algún tipo de actividad física, es perfectamente normal que aumente la frecuencia cardíaca, lo que no tiene nada que ver con la taquicardia.

También debe tenerse en cuenta que el latido cardíaco de un niño pequeño late mucho más rápido que el de un adulto, y la frecuencia cardíaca de las mujeres aumenta, especialmente si la mujer es de menor estatura.


La taquicardia ocurre en ciertos estados como una reacción del organismo, lo que significa estrés, miedo, shock repentino, infecciones, ansiedad, inflamación viral del corazón, debilidad, infarto, alta tensión, fiebre, anemia, aumento de la actividad de la glándula tiroides, disminución del flujo sanguíneo al corazón, presión estomacal en el corazón y estrechamiento de los vasos sanguíneos.

Los síntomas más comunes de taquicardia son dolor en el pecho, fatiga rápida, desmayos o mareos, aturdimiento, latidos cardíacos irregulares, latidos cardíacos rápidos, falta de aire o asfixia, debilidad repentina, dificultad para respirar, presión arterial baja y presión en el pecho.

Si se encuentra taquicardia en una persona, debe tratarse. La taquicardia o los latidos cardíacos rápidos se tratan exclusivamente bajo la supervisión de un médico, que determinará las causas de la taquicardia, mediante exámenes, y la tratará en consecuencia.


Además, en el tratamiento de la taquicardia, ¡una persona que padece la misma puede ayudarse a sí misma! Una persona puede disminuir su ritmo cardíaco lavándola con agua fría, conteniendo la respiración por un tiempo o bebiendo un vaso de agua fría. Pídale consejo a su médico sobre cómo puede ayudarse mejor.

Además de estos consejos de autoayuda, sería aconsejable que una persona consuma ácidos grasos omega 3, lo que ciertamente los ayudará a reducir su ritmo cardíaco.

El café, los cigarrillos, el té y el alcohol, que aumentan la sensibilidad, deben evitarse en el corazón. Si no puede expulsarlos por completo, al menos reduzca.

Si sufre convulsiones con frecuencia, puede ser recomendable que su médico le recete un remedio que ciertamente reduzca la irritabilidad del músculo cardíaco. La cura más común para prevenir las convulsiones son los betabloqueantes.

Autor: A.Z., Foto: SuriyaPhoto / Shutterstock

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